Hijito de mamá
Hijito de mamá engloba perfectamente lo que pienso de lo que somos, no necesariamente a nivel biológico sino a nivel de nuestro ambiente, nuestro hábitat no sólo plagado de smog, basura y cumbia. Somos el resultado de lo que nos rodea, de la mala y (cada vez menos) buena teve, de la música que se nos pega como chicle de tanto oírla involuntariamente y odiarla horrores y, sobretodo, de esas otras vidas que se cruzan con las nuestras, de esos otros hij@s de sus madres.
Hijito de mamá, recuerdo, era mi proyecto de novela basado en personajes que empezaban a vivir. Así es, era una novela de aprendizaje, hormonal, curiosa, crudamente honesta y directa, ebullición de sexo, brutalidad ideológica y vivencias propias y cercanas eran lo que intentaba conjugar.
Recuerdo eso años escribiendo como loco, llenando cuadernos de 100 hojas con las historias y capítulos, esas tardes inolvidables, agobiado de problemas, tenso y estresado, viviendo en una dictadura asolapada, acabando el siglo con esperanzas y ganas de vivir. Armando el soundtrack de mi primera juventud e imaginando estar dentro de una bizarra pantalla llamada Hijito de Mamá.







